miércoles, 31 de agosto de 2011

Arauco tiene una pena.


"Derramando lágrimas, oh Gran Espíritu, Gran Espíritu, Abuelo Mío. Con ojos sollozantes debo deciros ahora que el árbol nunca ha florecido. Como un viejo lastimoso me veis aquí, y me he descarriado y no he hecho nada.
¡Aquí, en el centro del mundo, donde me llevasteis cuando yo era joven, me intruisteis; aquí, viejo, estoy yo, pero el árbol está marchito, Abuelo mío!
Nuevamente, y acaso por última vez sobre esta tierra, recuerdo la gran visión que me enviasteis. Acaso vive aún alguna raicilla del árbol sagrado. Nutrida entonces, para que pueda echar hojas y flores, y llenarse con pájaros canoros. Oídme, no por mí, si no por mi pueblo; yo soy viejo. Oídme para que mis gentes puedan retornar una vez más al sagrado anillo,
y hallar el buen camino, y el árbol protector."





Demasiado tiempo han sufrido nuestros pueblos originarios.
Arriba Rapa Nui. Arriba Aymará. Arriba Mapuche.

Arauco tiene una pena.





*El extracto de más arriba no es de un indígena mapuche. Es de un indígena norteamericano.

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