"Derramando lágrimas, oh Gran Espíritu, Gran Espíritu, Abuelo Mío. Con ojos sollozantes debo deciros ahora que el árbol nunca ha florecido. Como un viejo lastimoso me veis aquí, y me he descarriado y no he hecho nada.
¡Aquí, en el centro del mundo, donde me llevasteis cuando yo era joven, me intruisteis; aquí, viejo, estoy yo, pero el árbol está marchito, Abuelo mío!
Nuevamente, y acaso por última vez sobre esta tierra, recuerdo la gran visión que me enviasteis. Acaso vive aún alguna raicilla del árbol sagrado. Nutrida entonces, para que pueda echar hojas y flores, y llenarse con pájaros canoros. Oídme, no por mí, si no por mi pueblo; yo soy viejo. Oídme para que mis gentes puedan retornar una vez más al sagrado anillo, y hallar el buen camino, y el árbol protector."
Demasiado tiempo han sufrido nuestros pueblos originarios.
Arriba Rapa Nui. Arriba Aymará. Arriba Mapuche.
Arauco tiene una pena.
*El extracto de más arriba no es de un indígena mapuche. Es de un indígena norteamericano.

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