lunes, 19 de julio de 2010
Noche de Bellavista
Ésa noche había lluvia, cuando emergíamos del subterráneo de Baquedano, y nos encaminamos a Bellavista, a uno de tantos locales, intentando vivir una vida de jóvenes normales, aparentando normalidad en un día anormal como aquél. Era la primera lluvia del año. Entramos a un bar cualquiera. Me senté en una mesa del rincón, y ella en otra, y la observé, mientras tomaba copa tras copa, y mi mente se escapaba lejos. Desperté en la madrugada, empapado de agua, cerveza y sangre, en una calle aledaña a Pío Nono.
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